¡EXISTIMOS Y RESISTIREMOS!

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   DECLARACIÓN DEL 19 DE AGOSTO DE 2016 DEL MITIN “EXISTIMOS” EN CONTRA DEL MATONEO HOMOFÓBICO, BIFÓBICO Y TRANSFÓBICO EN MANIZALES

    Una luna perfectamente circular sobre el telón de la noche del viernes 19 de agosto del 2016 iluminaba como un gigantesco foco el acto que organizamos entre algunos amig*s maricas, lesbianas, bisexuales, chicos y chicas trans y el acompañamiento solidario de nuestros camaradas heterosexuales para celebrar nuestra existencia como disidencias sexuales en resistencia al régimen heterofascista que se manifestó en las calles en contra del derecho a la educación y un ambiente sano de miles de personas que disentimos de la heteronorma y tenemos que sufrir el adoctrinamiento no solo de la heterosexualidad obligatoria y el esencialismo maniqueo de género, sino también del adoctrinamiento en un conjunto de creencias opresoras del cuerpo, además del adiestramiento en el racismo, el machismo, el clasismo y otras manifestaciones del fascismo. En esas marchas en defensa de los principios y la familia tradicional, no solo se desbordó el odio, la manipulación artera de las oligarquías dirigentes a favor de la guerra, sino también nos demostró que la sociedad colombiana, profundamente engañada y colonizada por el heteropatriarcado, sufre de un extendido fascismo social heredero de tantos años de dominación y colonización cultural. Sin embargo, hemos leído esta coyuntura histórica de dos maneras; la primera nos alerta ante nuevas manifestaciones en contra de la consecución de derechos de nosotrxs como personas dentro del contexto de derechos liberales del Estado Social de Derecho, además de la elaboración de un discurso homofóbico, bifóbico y transfóbico desde los sectores reaccionarios del país, también creemos que los hechos de violencia contra las personas disidentes pueden agravarse y aumentar, debido a la tensión que generamos al configurarnos como fuerza, unidos en un movimiento social. Hemos notado, de acuerdo a testimonios de nuestr*s amig*s en otras partes del país, e incluso nos ha sucedido a integrantes  de la Colectiva, el aumento de expresiones espontáneas de rechazo ante nuestra presencia corporal en el escenario de lo público. La segunda lectura que hacemos es que, debido a los hechos que visibilizaron mediáticamente los conflictos profundos entre una Colombia conservadora que pretende mantener el statu quo desigual e injusto, y una sociedad comprometida con cambios reales y radicales que nos aseguren al menos nuestros derechos en el contexto del contrato social del Estado liberal. Pensamos que ha sido bueno que la misma reacción conservadora de las iglesias y la ultraderecha ponga en medio de la mesa de discusión de la sociedad colombiana el tema que siempre fue vedado o ignorado, el debate acerca de la educación sexual y el cuestionamiento de la norma heteropatriarcal. Hemos escuchado en las esquinas cómo, a pesar de la negación, están hablando acerca del ser hombre o ser mujer y creemos que esto es beneficioso para que se generen debates y conflictos que dinamicen y aseguren la victoria de las luchas por una sociedad más justa con las disidencias sexuales y de género, aunque tememos que el adoctrinamiento heteronormado se profundice con violencia sobre niños y niñas dentro de las familias religiosas, quienes son los que viven la mayor re-presión y disciplinamiento. Por otra parte, la polémica nos ha unido a varias organizaciones en varias ciudades y pueblos, lo que ha comprometido a mucha más gente a actuar, como una manera de liberar la indignación y la rabia ante las declaraciones y acciones abiertamente discriminatorias. Como Colectiva Subversión Marica vemos estos hechos como elementos detonadores de un momento histórico que debemos aprovechar las organizaciones y agrupaciones de acción política disidente y transfeministas para convocar y organizar la rabia y la indignación para comenzar procesos con nuevos protagonistas que se sientan atraídos por el activismo, para asegurar así unas militancias más comprometidas, más formadas, más críticas y sobretodo, más empoderadas de la lucha por una sociedad más justa para tod*s y sin privilegios para algunos.  Es por eso que decidimos tomar parte de estas iniciativas, para convocar a las personas de la ciudad de Manizales y vincularlos al proceso de Subversión Marica, entendiendo que la lucha es colectiva y que no podemos seguir quejándonos sino tenemos una propuesta alternativa que ya esté generando espacios de resistencia al régimen.

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La Colectiva Subversión Marica es una manada, refugio para quienes la integramos y barricada de lucha. Ante todo, tejido con los afectos y la sororidad transfeminista, creemos que la fortaleza de los grupos y las organizaciones debe ser el amor, el afecto, la ternura y la complicidad que se creen entre las personas que comparten una causa. La resistencia solo es posible si existe la camaradería, el amor fraterno, el cuidado de los otros y el de uno mismo. Solo así es posible un diálogo sincero y un debate fructífero para superar los patriarcalismos. Además, es un ejercicio político de construcción de alianzas, que son el fundamento de un grupo nuclear, de un clan, una manada, una familia disidente.

Además, le apostamos de esta manera a una organización horizontal, aprendizaje que no está determinado ni está escrito, sino que se descubre, se erra, pero también se acierta al momento de tomar decisiones y asegurar unas relaciones sin autoritarismos.

Nuestra apuesta política es la construcción popular de una sociedad libertaria, nuestro accionar es transfeminista, entendiendo la agenda feminista como parte fundamental de nuestras reivindicaciones, pero comprendiendo a la vez las transformaciones autocríticas del feminismo hacia una propuesta detractora del sistema sexo-género, en un diálogo con el pensamiento contrasexual, no binario;  por lo que asumimos la lucha de las personas trans por cuestionar el género como una violencia en sí misma. Nuestra lucha es transfeminista, porque tod*s somos víctimas del régimen heteropatriarcal, porque queremos romper con el sistema sexo-género binario y transgredir el género para exponer lo que realmente importa: el cuerpo y lo que éste puede.

Pero, nuestra lucha no se queda solo ahí, comprendemos que hacemos parte también de una crisis civilizatoria y ecológica que ha llevado a millones a la pobreza, lo que ha exacerbado la xenofobia, el racismo, el machismo, el clasismo y todas las formas excluyentes y violentas de fascismo, producto de un proceso acelerado de acumulación salvaje del capitalismo. Como parte de nuestra agenda política también está la de la protección de la vida, la naturaleza y la diversidad, por eso nuestra lucha no es solo transfeminista, sino también es necesariamente ecológica.

A esto se agrega que somos una organización que apoya la paz y el fin del conflicto armado, porque entendemos que la guerra solo ha beneficiado a unos pocos, y que nosotr*s los maricas, las areperas, las trabecas, los machorros, lxs bisexuales también hemos sido víctimas de esta guerra, también hemos sido l*s desaparecid*s, l*s exterminad*s por lo que la guerra no puede prolongarse. Sabemos de las dificultades y retos del acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC EP, pero como víctimas y activistas tenemos  la convicción de que la paz es nuestra apuesta política contra la violencia machista y que la estamos construyendo desde nuestro accionar, por lo que parar la guerra nos abrirá la posibilidad de potenciar  nuestro accionar como movimiento, hacia la alternativa de un poder popular que incluya la agenda transfeminista en los ámbitos del poder estatal y social.

“Existimos” fue mitin contra el matoneo homofóbico y transfóbico, pero más allá de eso, es la invitación a las personas a organizarnos y articular acciones, gestionar nuestra creatividad e incidir políticamente en las decisiones que nos afectan directamente a todas y todos quienes hemos vivido la discriminación, el odio, el miedo, la humillación y el exterminio. Fue un homenaje a Sergio Urrego, dos años después de su suicidio, y a todas las personas anónimas que han resistido, pero finalmente son empujadas a la muerte. También fue un homenaje a León Zuleta, como referente histórico de la lucha por los derechos de las disidencias sexuales, lastimosamente asesinado en 1993.

Coincidimos históricamente con varias efemérides, tristes, pero simbólicamente inspiradoras para asumir nuestra resistencia; la muerte de Sergio Urrego, el asesinato de León Zuleta el 23 de agosto y los 80 años del asesinato del poeta Federico García Lorca, desaparecido por ser socialista,  artista y homosexual, cuyo cuerpo aún no ha sido encontrado. Todo eso es para nosotr*s un ejercicio de memoria que nos posiciona en un momento y un lugar específicos para homenajear la memoria de l*s caíd*s y heredar sus banderas de lucha.

¡Existimos y seguiremos existiendo y resistiendo!

No queremos colonizar a nadie, queremos descolonizarnos

El Papa Francisco habla de ideología de género y las iglesias, tanto católicas como evangélicas, alertan acerca de una supuesta ‘colonización homosexual’ que invade los colegios y las instituciones. Reproducen el discurso desde sus púlpitos, así como cuando se negaban a reconocer los derechos de las mujeres e instigaban el odio contra el comunismo y el liberalismo. Más allá de responder con indignación a estos calificativos acusándolos de ignorantes y retrógrados, habría que analizar cómo se constituye conceptualmente el discurso heteropatriarcal contemporáneo y cómo éste se instala en las subjetividades para actualizarse.

Hablamos del heteropatriarcado binario para referirnos a un sistema pensado en la defensa del binarismo de género, que además de estar en contra de la orientación sexual no heterosexual, ve como una real amenaza la visibilización y la reivindicación de derechos de las personas trans, porque ‘lo trans’ irrumpe y pone en duda la naturalización de los roles de género con relación a la naturaleza de los cuerpos. Poner en duda la manera en cómo el heteropatriarcado ha construido social, cultural, estética y políticamente los cuerpos sexuados derrumba el principal escudo de su retórica binaria: la naturalización de los roles de género. Al cuestionar la base del engranaje de esta máquina social, se está atacando el orden que pretende mantener los roles rígidos de la masculinidad que asegura el conjunto de privilegios de ésta a costa de la imposición del rol femenino construido en el patriarcado y que obliga al cuerpo que puede gestar vida a la función esclavizante y cosificadora de la re-producción de la mano de obra del sistema capitalista y la pesada carga del trabajo del cuidado a cambio de nada o de un salario mal remunerado.

Pero esta elaboración discursiva responde a un contexto global que las luchas de las disidencias sexuales han llevado a cabo durante décadas, teniendo como referente histórico la revuelta de Stonewall en el 69 hasta el día de hoy que los programas liberales han captado las reivindicaciones de estas comunidades, introduciendo la agenda LGBT dentro de sus programas políticos, ya sea para incluirla dentro las lógicas del hiperconsumo o para su normatización. De todos modos, esto ha ayudado a las personas homosexuales y trans a ser reconocidas como ciudadanos dentro del contrato social liberal, no sin antes reconocer que hay muchos factores que condicionan que estos derechos estén garantizados como la clase y la raza. Pero ante este escenario post-político, según Zizek, donde las reivindicaciones comunes son segmentadas para impedir la consolidación de una hegemonía alterna que esté en contra del actual sistema, las libertades y los derechos entran a chocar, por lo que el conflicto no se resuelve en la ficción de la democracia tolerante liberal.

Ahora nos enfrentamos al conflicto entre este sistema heteropatriarcal binario y quienes resistimos a su hegemonía en el marco político del liberalismo. El discurso de estas iglesias y de estas personas religiosas apela a una supuesta falta de respeto por parte de la comunidad LGBT por tratar de imponer sus valores a toda la sociedad asumiendo que  se está rompiendo el acuerdo del principio liberal que asume que mi libertad va hasta donde comienza la libertad del otro, así que aclaman la libertad de cultos para defender su posición e impedir un cambio real de las condiciones que privilegian al sistema heteropatriarcal binario. Pero esto lo permite el liberalismo, en cierta medida, teniendo en cuenta que la libertad de cultos ha sido una de las principales banderas que ha enarbolado como parte integral de su programa político. Sin embargo, la contradicción es latente, porque esto no impide que el conflicto se manifieste en una tensión de fuerzas, que amparadas en la libertad, impongan su visión de mundo y  la construcción de hegemonía. Y esto es lo que niegan las iglesias, que ellos mantienen una hegemonía respecto al control de ciertas instituciones claves que producen y reproducen subjetividades como lo son la familia y el colegio, una hegemonía que va en contra de las libertades individuales ya que asumen a lxs niñxs como su propiedad, por lo que aseguran así la imposición de su ideología y la reproducción del sistema heteropatriarcal. Aquí abría que denunciar que las iglesias cometen violaciones a los derechos humanos de cientxs de niñxs que están obligadxs a recibir tratamientos de curación de la homosexualidad y tratos inhumanos como exorcismos y demás vejaciones que atentan contra la vida de las personas LGBT, empujándolas directamente al suicidio.

Pero al temer perder el control hegemónico dentro de la tensión de fuerzas, lo que hace el heteropatriarcado manifestado en estas iglesias y en sus representantes políticos es acusar de dictatoriales todos los intentos de dotar de derechos a las personas LGBT, cuando lo único que se intenta hacer desde el aparato político-administrativo del Estado es garantizar la ciudadanía de estas personas, en otras palabras, que nosotrxs como cuerpos seamos reconocidxs como personas. Por eso es tan molesto para ellos la visibilización, la difusión, la manifestación de aquello que niega su ficción heteropatriarcal. Eso es lo que tenemos que comprender las personas que luchamos porque nuestros ideales de justicia sean hegemónicos con respecto al modelo social que nos ha marginado y exterminado. Nuestra lucha es una lucha política y si ellos temen la colonización es porque temen el cambio, porque esto afecta directamente los intereses y privilegios del sistema desigual heteropatriarcal. Los fundamentalismos se harán más radicales entre más se manifieste la contradicción, por eso es tan importante hoy hacernos visibles como esa fuerza social que quiere impulsar una profunda revolución cultural.

Habría que responderles que nosotrxs no pretendemos colonizar a nadie, como si lo han hecho ellos con nuestros cuerpos. Nosotrxs queremos descolonizarnos del sistema binario, descolonizarnos del heteropatriarcado, descolonizarnos del odio que nos han hecho tener por nuestros propios cuerpos y sentires. Nuestra labor es una apuesta por  la emancipación de este territorio íntimo que es nuestro cuerpo de las imposiciones y disciplinamientos de los que hemos sido víctimas. Queremos que nuestrxs niñxs homosexuales y lesbianas no sigan siendo matoneadxs en sus aulas de clase, queremos que aquellxs niñxs que no se sienten conformes con su uniforme, puedan ser aceptadxs como se sienten y no como alguien más diga cómo deben comportarse.

Nuestra época nos exige luchar para afirmar nuestrxs cuerpos, no ya solamente para que las mujeres sean consideradas personas, sino para que todos aquellxs que queremos escapar de la cárcel del binarismo, de los géneros impuestos, todxs nosotrxs, lxs putxs, lxs maricas, las areperas, las trabecas, lxs machorros, podamos ser personas.

Sagrada Familia Daniel Chávez, guillermo gómez peña y la uva congelada

Sagrada Familia de Daniel Chávez, Guillermo Gómez Peña y la Uva Congelada

EL TRANSBISCOCHE

EL TRANSBISCOCHE es el primer fanzine de la Alianza Transfeminista La Puta Marica de Manizales – Colombia.
Producta del acumulado de experiencias y sentires de estos nueve meses como Alianza NeoMatrimonial y Pluriamorosienta, tres años de trabajo como colectiva Subversión Marica y un año como La Puta Manada, hemos escrito a multitud de voces esta TRANSBISCOCHADA!!!!!
Aquí encontrarás el Manifiesto de La Ropa Sucia No Se Lava En Casa, el proyecto contra la Violencia de Género cuyo segundo ciclo ha finalizado recientemente.
Igualmente, en una poética narrada en forma disidente se encuentran relatos, anécdotas, vivencias de este transformador y revolucionario trabajo!!!!!
Y como si fuera poco, lanzamos el GLOSARIO NEOTRANSCUTRECUIR que cristaliza nuestra proyección de mundo y creación de realidades a través de lenguajes más nuestrxs, más cercanxs…
lalaNada más y nada menos que LA SELLA COLECTIVA que nos ha garantizado la existencia y la RESISTENCIA!!!!!
INDEPENDIENTAS, TRANSFEMINISTAS, BULLOSAS Y MUY CHUCUREÑAS (lease chucureña)!!!!
ESTA ES LA SHOW 2016
(Lease La Show)
Encuéntrelx aquí: fanzine

Modernidad patriarcal

Quienes llegan a Abya Yala son hombres. Hombres blancos, heterosexuales, guerreros, conquistadores, católicos, evangelizadores. Ellos son los que desenvainaron la espada, los que clavaron la cruz, los que fundaron las primeras ciudades americanas. Las primeras piedras del patriarcado judeocristiano.

Después de años de persecución y exterminio de millones de mujeres en Europa para desterrar los saberes ancestrales y paganos de aquellas brujas que al igual que muchos chamanes, taitas y médicos ancestrales de nuestra Abya Yala originaria conocían el poder de las plantas tanto para alcanzar estados de éxtasis y sabiduría como para provocar abortos en aquellas mujeres que no deseaban ser madres porque eran libertinas amantes de algún dios bifronte sobreviviente del mundo antiguo; después de haberlas perseguido y quemado en ardientes hogueras que flamearon en toda la oscura Europa, ahora esos mismos hombres llegaban a una tierra fértil, femenina, diversa, exótica, rica, vírgen. Así que esos hombres vieron en aquella tierra a las mujeres que habían quemado, a esas bellas mujeres que bailaban desnudas en los aquelarres. Decidieron poseerla, violarla y preñarla con la semilla de la civilización, la fe y posteriormente, el desarrollo. Esta es la historia de una violación. Esta es la historia de la modernidad patriarcal. Una modernidad que llegó en barcos y tenía el rostro barbado del hombre blanco europeo. La historia de nuestro feminismo es una historia colonial.

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Si queremos comprender una historia ecológica de la modernidad en América también debemos reconocer en ella, como elemento sustancial dentro de su reverso colonial, el carácter patriarcal de esta modernidad europea. El patriarcado es el correlato de la modernidad. Abya Yala no solo es un territorio, es un cuerpo. Es un cuerpo que los conquistadores identificaron con una mujer y como toda historia de amor romántico, terminó en un proceso violento de posesión y despojo. Abya Yala fue conquistada por el civilizado, galante y guerrero hombre blanco europeo y la convirtió en su sumisa esposa, en su colonia, en América, adonde van todos los hombres en busca de aventuras porque todos pueden sacar un poco de ella, un poco de su botín sexual.

Los europeos amonedan la naturaleza de esta tierra llena de colores, la tierra del arco iris, cuyos guerreros andaban desnudos, expresando su amor en una multiplicidad de formas erótico-afectivas que para los europeos fue inconcebible y diabólico. Los europeos fundaron Sodoma en Abya Yala. El reino de todos los pecados y las perversiones sexuales, y como parte de su tarea evangelizadora y civilizadora debieron disciplinar los malos comportamientos y exterminar, al igual que con las brujas, a aquellos pecadores que cometían actos que llamaron contra natura. Los europeos no solo impusieron una fe y una lengua, también impusieron una sexualidad. He ahí el origen de la heteronormatividad en América. Fue en las perradas, una práctica usual entre los conquistadores que consistía en reunir a los indígenas considerados sodomitas para que perros hambrientos les descuartizaran y devorarán. Los españoles impusieron un régimen entre los cuerpos, los que importaban para el trabajo esclavo y los cuerpos que no debían existir, los cuerpos que además de indígenas eran cuerpos que disentían de la sexualidad patriarcal europea, los cuerpos de indígenas guerreros que se amaban entre sí y los cuerpos de las muxes que para los españoles solo eran hombres ridiculizados por vestirse con ropas de mujer.

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Y así la civilización se impuso en Abya Yala. El hombre blanco le dio su sitio a la mujer y expulsó a los pervertidos, les enseñó esto a sus nuevos esclavos sobrevivientes del gran genocidio y he ahí la génesis de una sociedad patriarcal, homofóbica y transfóbica en los procesos coloniales que impulsaron la modernidad que después, hombres herederos de estos conquistadores, desarrollarían en este cuerpo ultrajado de América.

La modernidad es un proyecto que no solo posibilitó el capitalismo, además de configurar un orden desigual entre la metrópoli y la colonia, emergen otro tipo de dominación sobre la base de la raza y el género, lo que hace necesario añadir dentro de las características de este proceso en particular el de ser un proceso que desde su inmediato inicio fue un proyecto enteramente patriarcal, cuyos antecedentes están relacionados con el genocidio de mujeres en el Medioevo. Su continuación hoy es una clara situación de opresión de las mujeres y de las personas no heterosexuales en estos contextos coloniales, lo que hace posible vislumbrar como, en el marco de la consecución de derechos para las mujeres y las personas que el sistema ha llamado LGBT, en los países blancos haya una gran diferencia con respecto con los países que colonizaron estos imperios, debido a la carga histórica que tiene no solo el hecho de ser mujer u homosexual, sino también de ser indígena, negra y pobre, lo que imposibilita que hayan los mismos derechos y pone en desventaja a estas personas. Esto demuestra que parte del análisis sobre los efectos de la modernidad está en el hecho de que el desarrollo, percibido como garantía de derechos en los países del Norte Global, no sea bien distribuido para todos en el resto de la población global, en este caso América Latina.

¡NO TEMAS SER FEMINISTA!

Es muy peligroso declararse feminista por esta época. Muchos piensan que es anticuado nombrarse feminista, que el feminismo ya no tiene sentido, que las mujeres ya tienen muchos derechos, que las y los feministas se están victimizando, que las feministas son mujeres histéricas, hembristas y feas, que los feministas somos homosexuales resentidos que quieren ser mujeres y lo más insoportable, que las y los feministas estamos atacando a los pobres hombres heterosexuales, a los cuales no les respetamos sus derechos, su manera de ser ‘machos’ en una sociedad que cuestiona cada día a la masculinidad. Todas estas apelaciones al feminismo demuestran cuán necesario es aún llamarse feminista, declarar nuestras luchas feministas e integrar las agendas feministas a nuestras organizaciones políticas. Sobre todo en países como Colombia, heredero de la cultura patriarcal española que impuso por medio de la cruz y la espada, no solo la fe y la lengua, sino también la sumisión a una cultura eminentemente androcentrista. Recordemos que quienes vinieron en los barcos y galeones hispanos no eran las brujas que habían sido quemadas en Europa, quienes arribaron fueron los hombres blancos heterosexuales europeos. De la misma manera como se acabó con las culturas de Abya Yala, así también se exterminó toda manifestación de diversidad sexual y se subordinó a la mujer indígena y negra a la dominación, la violación y la muerte. 500 años de colonización construyeron subjetividades y sociedades latinoamericanas profundamente machistas y comunidades indígenas con estructuras rígidamente patriarcales heredadas de los españoles, aunque haya presencia de fuertes resistencias y antecedentes de luchas de mujeres, en general Latinoamérica es un continente de machos.

Eso hace que hoy en día, en países como Colombia, cada tres días haya un feminicidio. Y es que no solo nos referimos a las muertes, para que no piensen que somos exagerados. El desequilibrio salarial, la cosificación de la mujer y la latente percepción de que lo femenino es una cualidad negativa, hace que no solo las mujeres, sino que las personas no heterosexuales y con identidades de género en tránsito también se vean afectadas, problemáticas que aumentadas por el conflicto armado interno de más de 60 años, han hecho que el machismo y la homofobia sean mucho más violentos que en otros contextos.

¿Será que los hombres heterosexuales viven la misma sistematicidad de acoso que toda mujer que sale a la calle? ¿Será que los hombres en verdad son víctimas o lo que en realidad temen es dejar sus privilegios?  Esta situación es similar a la de los burgueses que ven en peligro sus privilegios ante la explosión social del pueblo. Se consideran víctimas de la violencia del pueblo cuando han sido siempre los victimarios. Y eso no quiere decir que queramos mandar a los hombres heterosexuales a un gulag. Los cuerpos masculinos también son víctimas de un sistema que le dota de privilegios a costa de la esclavitud de las mujeres y la reafirmación de un rol que cada vez es más frágil como lo es la masculinidad machista que obliga a los hombres a ser fuertes, insensibles y determinados para la violencia. Creemos que eso es una injusticia y de eso si son víctimas. Pero, por favor, no luchen contra quienes queremos acabar con esa opresión, lo único que hacen es reproducir al enemigo. El feminismo no solo es para mujeres, tiene las puertas abiertas para todos.

 

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La Experiencia de Lucha en Colectiva

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“Aunque ser mujer no me impide escribir, creo que vale la pena partir de una lucidez exasperada. De este modo, afirmo que haber nacido mujer es una desgracia, como lo es ser judío, ser pobre, ser negro, ser homosexual, ser poeta, ser argentino, etc. Claro es que lo importante es aquello que hacemos con nuestras desgracias…” Alejandra Pizarnik.

La posibilidad de enunciación desde alternos y otros discursos, agenciamientos y performatividades se presenta ante las actuales disidencias ú otredades del género y el sexo mismo, como una apuesta política de emancipación y transgresión constante del binarismo establecido y perpetrado por la actual sociedad capitalista, machista, heterosexista, patriarcal y monogámica.

Necesariamente, debe emanciparse en colectiva y en redada… desde la experiencia colectiva que manifiestan quienes, permeadas por las vivencias de una sociedad profundamente y ya casi por naturalidad violenta; cuya forma por excelencia de subversión es la escritura con profundas imbricaciones en la textualidad que desde sus corporalidades y discursos logran deconstruir a diario, establecemos como una forma de vida, como bandera y estandarte: “la emancipación es colectiva, la lucha es colectiva, la transgresión es colectiva, la subversión es colectiva… la lucha es LA COLECTIVA”

Y es que, en una normativización marcada por la eliminación constante del otro, el deseo de supresión y el empoderamiento profundo de las estrategias históricas de dominación que hacen –incluso “inconcientemente”- los normales detentadores del poder, se plantea como fundamental establecer redes contra hegemónicas y de agenciamiento que desborden y se ubiquen en los márgenes limitantes del heteropatriarcado dominante. Ante la individualidad como patrón de comportamiento del hombre universal, sujeto de derechos, patriarcal, machista, macho, dominante y autosuficiente… la colectiva de deseos disidentes, la voz que se alza juntando la de muchas, la toma por asalto de un lenguaje instituido para que hablen entre ellos los que pueden y tienen el derecho negado para muchas de hablar: la “perfoshow”, “mariqueria”, “puta marica”, la “putibanda” afloran del fondo de las gargantas aprisionadas, desde la raíz de la alteridad y la urgencia de la total inversión del orden impuesto.

“El sujeto del feminismo es inevitablemente excéntrico, no coincide con las mujeres, sino que se presenta como una fuerza de desplazamiento, como una práctica de transformación de la subjetividad…” (Beatriz Preciado).

Las radicales y abrumadoras formas como se cambian y desaparecen los prejuicios tras sesiones de conversación, de empoderamiento del lenguaje, de performaciones continuas de los roles establecidos como cotidianos y de las transgresiones desde las miradas, las palabras, las caricias y los deseos compartidos; son insumos y muestras fehacientes del carácter plural, diverso y multiversal de las maneras de ser y habitar que cada una y en colectiva tiene en potencia para subvertir el normalizado y reglado sistema patriarcal que nos desaparece y violenta.

El rompimiento de la teoría muerta, sesgada y profundamente viciada de ideología pútrida, que generan las acciones de reivindicación y agenciamiento corporal de subjetividades, las transformaciones de perspectiva del mundo y la problematización de la totalidad de cosas que nos fueron imprimidas desde la infancia se convierten en el campo de lucha y constante movilidad que damos a nuestro sentir y pensar de la existencia misma. La universidad, como sitio de universalidad del machismo y diversidad de los que pueden pagarla y se capacitan para reproducirlo, se traza como el laboratorio secundario de nuestras propuestas de transgredir y rasgar el ojo instituido en cada “hombre” por la regulación; siendo el primer laboratorio nuestra colectiva de sueños y ruptura de “príncipes azules por esperar” somos putas, viciosas, absurdas, “jartas” y “mamonas”, insoportables y hasta “feminazis” (se han atrevido a decir uno que otra). Somos ausencia de piramidalización del trabajo, eliminación de la división sexual de las funciones, somos secretarias y gerentas, maricas todas y a la vez ninguna, somos colectivas, somos úteros en socialización permanente, somos pequeñas y somos indefinidas: confusión permanente, devenir constante… movilidad.

Desde nuestras corporalidades definidas sexuadamente al nacer, decidimos hacer a un lado las diferencias cromosómicas y de vestuario, los genitales y la definición que para nosotros estableció la ley, los órganos que aún no sabemos si nos fueron asignados, operados, estatuidos o modificados… para emitir un grito de hastío y así resignificar y reapropiarnos de lo que nos fue robado por la toma arbitraria de decisiones sobre el sexo, el género, el cuerpo, la orientación del rol y el deseo que ha impuesto sobre nosotros de forma violenta la sociedad en beneficio del capitalismo “farmacopornográfico” como ha denominado Beatriz Preciado a la etapa actual caracterizada por las inscripciones de las subjetividades por la industria pornográfica y la hormonalización a la que nos vemos sometidas.

No creo en la violencia de género, creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad, tal y como las conocemos, producen violencia.” (B. P)

Somos LA COLECTIVA SUBVERSIÓN MARICA-Manizales/Caldas/Colombia.

LA show 2014.

Declaración del día de la mujer de la alianza Puta-Marica

No queremos solamente el pan sino también las rosas, gritaban las mujeres trabajadoras de las textileras de Lawrence en Estados Unidos. Este grito enarbolaba así las reivindicaciones que el feminismo siempre ha enarbolado. No solo luchamos por la igualdad en términos económicos, no solamente queremos en nuestras mesas las mismas raciones de pan. Las mujeres también pedimos rosas y no las rosas con espinas que nos ofrecen los príncipes azules para después hacernos su propiedad, nosotras queremos las rosas rojas que nos haga visibles en medio de un régimen de hombres, para que sean visibles los feminicidios, las desigualdades, los acosos, los maltratos, las violaciones, las negaciones y las esclavitudes que por siglos el patriarcado ha puesto como yugo sobre el cuerpo de todas las mujeres. Somos quienes asumimos el género femenino con rebeldía , ya sea que tengamos vaginas o penes, porque ser mujer no es una cuestión única de sexos, ser mujer es una construcción, “la mujer no nace, se hace”, decía Simone de Beauvoir, es hora de hacer de la feminidad no un rol sumiso y subordinado, de eso se trata el feminismo, no como nos lo han querido mostrar como una ideología totalitaria que quiere acabar con los hombres, el feminismo como decía la activista afro Angela Davis, “es la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas”.

Y es que el feminismo no es una ideología exclusiva de mujeres, el feminismo es una barricada de lucha de hombres y mujeres. Bien dicho lo tenía el Comandante Hugo Rafael Chávez cuando decía que no se puede ser revolucionario sin ser feminista. La misma ideología que oprime a las mujeres, oprime el cuerpo de los hombres para conseguir la afirmación constante de la masculinidad patriarcal, descalificando todo lo que se feminice como a los homosexuales, las travestis y todos aquellos hombres que no se sienten dentro del modelo hegemónico de masculinidad. El 8 de marzo es una fecha que no solo nos corresponde a los hombres asumir como un compromiso sino que nos hace responsables de tomar una posición en nuestras casas, en nuestros trabajos y en la calle.

El patriarcado ha sido también un condicionante para que también se destruya a la naturaleza, identificándola siempre con la tierra que debe ser explotada, poseída y violada. Nuestra actual crisis ecológica, dentro de sus variadas causas, tiene como fundamento el dualismo ideal que pone al hombre por encima de la naturaleza, al hombre como dominador de la mujer. La lucha del feminismo también incluye la lucha en contra de la expoliación de la naturaleza, de la protección de nuestras montañas y ríos, de nuestros bosques y páramos, el día de la mujer también significa estar en contra de la minería y el capitalismo salvaje.

Pero lo más importante, el feminismo también es una propuesta de paz, porque no queremos regirnos bajo la dictadura violenta del patriarcado que es quien ha provocado la totalidad de las guerras de la historia por asegurar su supremacía, saliendo como víctimas mujeres, homosexuales, lesbianas y personas trans, por eso estar contra la guerra es estar contra el patriarcado y para eso el feminismo cumple un papel fundamental. Porque no queremos menos  mujeres libres por ser asesinadas por no andar con hombres, no queremos menos mujeres felices por ser apuñaladas por los celos de hombres machistas, no queremos menos mujeres trans en las calles desaparecidas por romper con las reglas de la heteronormatividad.  Somos las nietas y nietos de las brujas que quemaron tanto en el medioevo como en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist en Nueva York en 1911. Nuestra grito este 8 de marzo insiste en pedir NI UNA MENOS PARA LA VIOLENCIA PATRIARCAL.